
El precio medio por metro cuadrado supera la barrera de los 2.000 euros a nivel nacional.
Comprar un piso al cierre de marzo es 25.000 euros más caro que en el mismo mes de 2025.
El mercado residencial español ha arrancado 2026 con una paradoja cada vez más evidente. Los precios de la vivienda siguen disparándose mientras la demanda comienza a mostrar señales de agotamiento. En un contexto de desaceleración económica y primeras caídas en la actividad, el precio de la vivienda se ha disparado un 16,4% interanual en el primer trimestre, según los datos de Gesvalt, que evidencian un desacople creciente entre la capacidad de compra de los hogares y la evolución del mercado.
El giro empieza a apreciarse ya en los datos más recientes. Según el Consejo General del Notariado, las compraventas de vivienda registraron en enero un retroceso interanual del 11,4%, anticipando una pérdida de impulso de la demanda tras dos años de fuerte crecimiento. Este ajuste se produce en un momento en el que el encarecimiento acumulado de la vivienda está empezando a superar la capacidad de pago de los compradores, lo que apunta a un mercado que podría estar alcanzando su techo en términos de accesibilidad.
Aun así, los precios continúan su escalada. El valor medio se sitúa en 2.012 euros por metro cuadrado, acercándose a los máximos del ciclo anterior. Esta subida se produce en paralelo a una economía que sigue creciendo, pero a menor ritmo. “El PIB avanzó un 2,6% en 2025 y las previsiones apuntan a una moderación hasta el 2,2% en 2026”, destaca el informe.
En términos prácticos, esta subida tiene un impacto directo sobre los compradores. Una vivienda tipo de 90 metros cuadrados alcanza ya un coste medio de 181.080 euros, frente a los 155.520 euros de hace un año, lo que supone un encarecimiento de más de 25.000 euros en apenas doce meses. El incremento de precios está teniendo un efecto inmediato sobre la accesibilidad, que continúa deteriorándose. El esfuerzo teórico para adquirir una vivienda se sitúa en 7,8 años de renta media familiar, una cifra que sigue aumentando y que refleja el creciente desajuste entre ingresos y precios.
En 2025 se firmaron más de 501.000 hipotecas, un 18,2% más que el año anterior, frente a un incremento del 11,3% en las compraventas, que alcanzaron las 714.000 operaciones. Esta diferencia pone de manifiesto un mayor recurso al endeudamiento para sostener el mercado. Además, aumentan los niveles de apalancamiento. La proporción de hipotecas con un Loan to Value (LTV) superior al 80% alcanza ya el 11,2%, lo que indica un mayor peso de compradores que necesitan financiar una parte más elevada.
FUENTE PERIODÍSTICA: 'EL ECONOMISTA'